- Amigo disculpe...
- Si señor, ¿en qué le puedo servir?
- Quisiera ver estos zapatos de la vitrina
- ¿Cuáles exactamente señor?
- Estos azules.
- Permítame un momentico para traerlos, ¿en qué talla se los busco?
- El izquierdo 38 y el derecho 41.
- ¿¿¿¿Perdón????
- Como le dije, el izquierdo 38 y el derecho 41.
- ¡Ja ja! Muy divertido señor, pero ahora dígame en serio en que talla los quería.
- ¡Pues muy divertido nada! por tercera vez le digo el izquierdo 38 y el derecho 41.
- Caramba señor, ¿cómo se supone que voy a sacarle dos zapatos de tallas distintas?
- Bueno eso es asunto suyo.
- Mire... le agradezco que si me está mamando gallo lo deje hasta aqui señor.
- ¡Ningún mamando gallo! ¡Si no me va a vender los zapatos me lo dice y me voy a otra tienda!
- Entiendo señor, ya le busco los zapatos.
(Un minuto después)
- Aqui tiene señor, un izquierdo 38 y un derecho 41.
- Hmmm, el izquierdo está un poco justo, ¿podría traerme un 39 por favor?
- Como no señor, pero antes de que se lo traiga ¿me podría explicar el asunto de las tallas diferentes?.
- Por supuesto... le cuento: cuando yo era niño solía jugar mucho al bowling, y siempre utilizaba los equipos del local donde jugaba, tanto las bolas como los zapatos.
- Entiendo, pero ¿qué tiene que ver eso con el tamaño de sus pies?
- ¡Tiene todo que ver! cuando usted juega bowling y pide zapatos la respuesta del encargado invariablemente es: "Me queda un 36 y un 40 ¿le sirve?". De tanto utilizar zapatos de tallas distintas en mi infancia, el desarrollo de mis pies fue un tanto accidentado.
- Usted debía jugar muchísimo en aquellos días.
- Pues si, los recuerdo con mucha nostalgia.
- ¿Y competía?
- No, desafortunadamente era un pésimo jugador y lo sigo siendo.
- ¿Aún con todos esos años de práctica?
- Los años de práctica no pueden compensar el hecho de tener los pies de distinto tamaño. Eso afecta mi juego terriblemente.
- Bueno señor, ya que me contó su historia, déjeme buscarle el zapato que falta.
- Talla 39 por favor.
- Como no.
(Un minuto y 26 segundos después)
- Señor, no me queda 39, tengo un 40 ¿le sirve?
jueves, 14 de agosto de 2008
Problema zapatero
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
de donde coño nacio esta historia? que vaina mas buena!
Guevonadas mias pues, como siempre
Publicar un comentario