jueves, 14 de agosto de 2008

Problema zapatero

- Amigo disculpe...

- Si señor, ¿en qué le puedo servir?

- Quisiera ver estos zapatos de la vitrina

- ¿Cuáles exactamente señor?

- Estos azules.

- Permítame un momentico para traerlos, ¿en qué talla se los busco?

- El izquierdo 38 y el derecho 41.

- ¿¿¿¿Perdón????

- Como le dije, el izquierdo 38 y el derecho 41.

- ¡Ja ja! Muy divertido señor, pero ahora dígame en serio en que talla los quería.

- ¡Pues muy divertido nada! por tercera vez le digo el izquierdo 38 y el derecho 41.

- Caramba señor, ¿cómo se supone que voy a sacarle dos zapatos de tallas distintas?

- Bueno eso es asunto suyo.

- Mire... le agradezco que si me está mamando gallo lo deje hasta aqui señor.

- ¡Ningún mamando gallo! ¡Si no me va a vender los zapatos me lo dice y me voy a otra tienda!

- Entiendo señor, ya le busco los zapatos.

(Un minuto después)

- Aqui tiene señor, un izquierdo 38 y un derecho 41.

- Hmmm, el izquierdo está un poco justo, ¿podría traerme un 39 por favor?

- Como no señor, pero antes de que se lo traiga ¿me podría explicar el asunto de las tallas diferentes?.

- Por supuesto... le cuento: cuando yo era niño solía jugar mucho al bowling, y siempre utilizaba los equipos del local donde jugaba, tanto las bolas como los zapatos.

- Entiendo, pero ¿qué tiene que ver eso con el tamaño de sus pies?

- ¡Tiene todo que ver! cuando usted juega bowling y pide zapatos la respuesta del encargado invariablemente es: "Me queda un 36 y un 40 ¿le sirve?". De tanto utilizar zapatos de tallas distintas en mi infancia, el desarrollo de mis pies fue un tanto accidentado.

- Usted debía jugar muchísimo en aquellos días.

- Pues si, los recuerdo con mucha nostalgia.

- ¿Y competía?

- No, desafortunadamente era un pésimo jugador y lo sigo siendo.

- ¿Aún con todos esos años de práctica?

- Los años de práctica no pueden compensar el hecho de tener los pies de distinto tamaño. Eso afecta mi juego terriblemente.

- Bueno señor, ya que me contó su historia, déjeme buscarle el zapato que falta.

- Talla 39 por favor.

- Como no.

(Un minuto y 26 segundos después)

- Señor, no me queda 39, tengo un 40 ¿le sirve?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

de donde coño nacio esta historia? que vaina mas buena!

José Luis Angeli Moneo dijo...

Guevonadas mias pues, como siempre