- ¿Capitán?
- ¿Qué pasó?
- Nada en particular, es solo que lo veo durmiendo en su puesto, y bueno... estamos de servicio
- Gran vaina, ni que nos estuviesemos hundiendo
- Bueno señor...
- Ah ah... señor un carajo marinero, a mi me respeta!
- Perdón mi Capitán, solo se lo decía por... usted sabe... la tripulación
- ¿Y que coño tiene la tripulación?
- Digamos que la situación no es la más confortable para ellos.
- Coño marinero, a usted si le gusta hablar guevonadas... si tiene algo que decirme dígalo y no ande con pendejadas
- Capitán... por favor, no es posible que no esté al tanto de la situación!
- Aqui nadie ha venido con quejas, así que para mi todo está en perfectas condiciones.
- Cierto mi Capitán, pero... no le parece exagerado estar viajando durante seis meses seguidos sin ver tierra...
- No...
- ...y comiendo solamente sopa de chipi chipis...
- Ajá...
- y además sin comunicarnos con puerto!
- Yo no le puse ninguna pistola sobre la cabeza a nadie para que se embarcara en esta vaina
- Ejem... mi Capitán, ténicamente cuando nos embarcamos y tomó el arma del marinero Gonzalez si le apuntó...
- BUENO MARINERO DEL COÑO!! Si hay algo que me quiera decir me lo dice de una buena vez!
- Esta bien Capitán, he escuchado el rumor de un motín
- Y quienes son los que pretenden tumbarme del coroto?
- García y Peláez mi Capitán.
- Ja ja! Pues están pelando más bola que el fugitivo!
- Por qué tan confiado mi capitán? Escuché que quieren hacerle caminar por la plancha
- Pues están bien jodidos porque la plancha se la cambié a los piratas maricones de la semana pasada por un sombrero nuevo.
- Se la cambió a los piratas maricones? y para que querían ellos la plancha?
- No tenían trampolín para la piscina de cubierta
- Bueno mi Capitán, confío en su juicio... pero igual le prevengo...
- Esta bien marinero, ahora dejeme seguir con mi siesta y no venga a ladillarme más a menos que sea algo realmente importante
- A la orden Capitán, me retiro...
- Ajá...
Desafortunadamente para el Primer Oficial, los marineros García y Peláez estaban escuchando toda la conversación escondidos e inmediatamente después de que el Capitán lo despidió para continuar con su merecido descanso lo abordaron y castigaron apropiadamente por chismoso. En ausencia de una plancha apropiada para lanzarlo al mar maniatado a morir en las fauces de los tiburones, lo arrojaron a la reserva de chipi chipis para que lo devoraran lentamente... muy lentamente.
lunes, 4 de agosto de 2008
Un día a bordo
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