Fecha: Lunes 01/09/2008
Dirección: Prados del Este (¿quién coño trabaja en Prados del Este?)
Mi primer día como jefe. En realidad decir jefe es una solemne güevonada pues no tengo a quien mandar (el pasante tiene su proyecto y el otro pana también), creo que es más apropiado decir güachiman técnico.
Esta mañana llegué a la hora y aparentemente todo estaba sin novedad, le hice un mantenimiento ahi al servidor que me tomó unos 30 segundos y me puse a hacer unas pendejadas de la pasantía. Como a las 10 sonó el teléfono (un cliente por supuesto). Les resumo la conversación a lo importante:
"Tu mismo me puedes ayudar, anoche traté de enviar unos mensajes pero no salieron, ¿qué podrá ser?".
"A ver, déjeme revisar a ver si están almacenados... si, aqui los veo pero por alguna razón no se enviaron, voy a chequear si tiene cupos suficientes".
"Si, cupo si tengo y me sobra".
"Cierto... ¿qué podrá ser?... hmmm, el servidor está funcionando bien desde ayer... ¿programó los mensajes para que salieran a alguna hora?".
"No, los mandé a salir ahí mismo".
"¿A que hora los trató de enviar?".
"Cómo a las 12 de la noche".
Para los que leyeron la entrada anterior, esto debe ser sumamente gracioso, para mi no lo es (por lo menos no lo fué en ese momento). Resulta que el sistema no trabaja de 12 a 1 de la madrugada y no me pregunten porque carajo, pero es así. Ahora viene el champú:
"Caramba, déjeme seguir revisando por aqui y en lo que tenga solución le aviso".
"Ok, chevere".
(Clic)
Coño, ¿qué hacer? ¿Y si esa vaina empieza a mandarse sola en algún momento? Están guardados ahi, los estoy viendo, pero si los borro la cago porque da peo (es complicado y que ladilla explicar esa vaina). Al final concluí que lo mejor era cerrar la vaina y hacerle creer al sistema que ya habia enviado esos mensajes. A golpe de 11 de la mañana llamo al señor y le digo que todo en orden, que ya puede mandar su vaina. Para su mala leche, todo el mundo se antojó de mandar mensajes en la mañana así que tenía que esperar a que salieran unos cuantos hasta que le tocara el turno a los suyos.
A medio día, el servidor se cayó, lo levanté, a la hora se volvió a caer, lo volví a levantar. A las 2 empezaron finalmente a salir los mensajes del pobre pana (a todas estas, yo no he podido hacer casi nada por andar monitoreando la verga) y se fue la luz. A las 4 la electricidad de caracas decidió que ya me había roto suficiente las bolas y tuvimos luz otra vez.
Definitivamente trabajar en esta vaina es como ser un operador de la NASA: hay que estar midiendo siempre que coño está pasando (tarea sumamente divertida) ver como 10 pantallitas que siempre dicen la misma vaina y cuando se jode algo dice "Cagaste", entonces hay que actuar frenéticamente por 5 minutos y volver a ver si la vaina se mantiene de pie; al menos esos carajos en el Centro Espacial John F. Kennedy tenían un radiecito donde les decían "Mira pana, esta vaina se jodió".
Vamos a ver que sorpresas nos trae el día de mañana. No se lo pierdan!
lunes, 1 de septiembre de 2008
Mi primer día de jefe
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